COMUNICACIONES

 

Seroprevalencia de toxocarosis en donantes de sangre

 

N. Navarrete1, T.M.; E. Rojas1, T.M.

1Instituto de Parasitología. Facultad de Medicina. Universidad Austral de Chile. Casilla 567, Valdivia, Chile.

SUMMARY

Toxocarosis seroprevalence in blood donors

Toxocarosis seroprevalence in 188 blood donors of the County Hospital of Valdivia was determined using the ELISA test. 74.5% of the donors were male and 25.5% female, with an age average of 29.9 ± 8.5. Anti Toxocara antibodies were detected in 5.3% of the donors, and no significant differences were observed in relation to sex, age or origin.

Palabras claves: toxocarosis, zoonosis, epidemiología, donantes de sangre.

Key words: toxocarosis, zoonoses, epidemiology, blood donors.

INTRODUCCION

El síndrome de larva migrante visceral (LMV) es provocado en el hombre principalmente por larvas de los nemátodos Toxocara canis y Toxocara cati, cuyos estadios adultos se desarrollan en el perro y gato, respectivamente. En Valdivia se han registrado prevalencias de infección en animales de 13.5% (Torres y col., 1974) y 10.7% (Oberg y col., 1979) para T. canis y de 70% para T. cati (Torres y col., 1972), mientras que en poblaciones ribereñas de la cuenca del río Valdivia se señalan prevalencias de 19% y 65.1% en perros y gatos, respectivamente (Torres y col., 1995). Por otra parte, Ernst y col. (1987), en un estudio realizado en perros de ambos sexos y de diversas razas y edades, determinaron que los perros mestizos menores de un año tienen el mayor riesgo de infectarse con T. canis, contribuyendo, a su vez, a la contaminación del suelo y diseminación de los huevos de este parásito.

En relación a la toxocarosis humana, en Chile la mayoría de los estudios se han realizado en la Región Metropolitana (32°80'-34°35' lat. Sur, 69°60'-71°35' long. Oeste) en individuos aparentemente sanos (Herskovic y col., 1986) y con sintomatología atribuible a LMV (Muñoz y col., 1983; Noemi y col., 1984, 1992, 1994; Rugiero y col., 1995). Sin embargo, el primer intento de establecer la extensión de la toxocarosis humana en Chile la realizaron Herskovic y Astorga en 1985, determinando una prevalencia promedio de 8.8%, en tres regiones del país: norte (18-20° lat. Sur, 70-71° long. Oeste), centro (33-35° lat. Sur, 71° long. Oeste) y Sur (53° lat. Sur, 74° long. Oeste).

Considerando que la provincia de Valdivia (39°28'-40°20' lat. Sur, 71°30'-73°45' long. Oeste) presenta las condiciones ambientales adecuadas para el desarrollo de los estadios infectantes de T. canis y T. cati (Levine, 1968), además de elevada prevalencia de infección en perros y gatos (Torres y col., 1972, 1974, 1995; Oberg y col., 1979), se realizó este primer trabajo preliminar en la zona para determinar la seroprevalencia de toxocarosis humana.

MATERIAL Y METODOS

Se estudiaron 188 muestras de suero provenientes del Banco de Sangre del Hospital Base de Valdivia, que representó el 26% del total de donantes atendidos en este servicio entre abril y agosto de 1995. Los donantes se distribuyeron, según su procedencia, en 155 de la ciudad de Valdivia y 33 de otras localidades. La edad de los donantes fue de 29.9 ± 8.5 años (entre 18 y 52 años) y se distribuyeron en 48 mujeres y 140 varones. La detección de anticuerpos anti-Toxocara se realizó mediante el ensayo inmunoenzimático (ELISA), descrito por Cypess y col. (1977), modificado por Herskovic y Astorga (1985), considerando positivos los títulos * 64. El análisis estadístico se efectuó mediante la prueba de probabilidad exacta de Fischer, con un nivel de confianza de 95% (Siegel, 1972). La nomenclatura de las infecciones parasitarias se ajusta a Kassai y col. (1988).

RESULTADOS Y DISCUSION

Del total de sueros pertenecientes a donantes del sexo masculino, 8 (5.7%) presentaron anticuerpos anti-Toxocara, mientras que 2 (4.2%) de los donantes de sexo femenino fueron seropositivos (cuadro 1). No se observaron diferencias significativas para las prevalencias de toxocarosis en relación al sexo (p = 0.283) y edad (p = 0.237) de los donantes. De 155 donantes residentes en la ciudad de Valdivia 6 (3.9%) mostraron anticuerpos anti-Toxocara, mientras que 4 (12.1%) de los 33 donantes que procedían de otras localidades de la provincia de Valdivia (dos de Paillaco, uno de La Unión y otro de Pishuinco) fueron serorreactivos (cuadro 2), sin observarse diferencias significativas para la seroprevalencia en Valdivia respecto a las otras localidades de la provincia (p = 0.059).

Cuadro 1

Distribución, según sexo, de los donantes seropositivos.

Distribution of seropositive blood donors according to sex.


Sexo
Donantes
infectados/examinados
Seroprevalencia
(%)

Masculino 8/140 5.7
Femenino 2/48 4.2

Total 10/188 5.3

Cuadro 2

Distribución, según procedencia, de los donantes seropositivos.

Distribution of seropositive blood donors according to origin.


Procedencia
Donantes
infectados/examinados  
Seroprevalencia
(%)

Ciudad de Valdivia   
6/155
3.9
Otras localidades 
4/33
12.1

Total
10/188
5.3

El porcentaje de prevalencia global en el presente trabajo (5.3% ± 0.8%) se mostró levemente inferior al promedio determinado por Herskovic y Astorga (1985) para regiones de Chile que no abarcaron la provincia de Valdivia.
Respecto a otros países, en Uruguay, Durán y col. (1991) observaron una prevalencia de 16.1% en personas sintomáticas, en tanto que Chieffi y col. (1990) en cinco municipios de Brasil encontraron un 3.6% de prevalencia, sin observar diferencias significativas en relación al sexo de las personas. En las Islas Canarias, Jiménez y col. (1997) realizaron observaciones similares, no encontrando diferencias significativas en relación al sexo y edad de los grupos estudiados (clasificados como: niños ? 12 años y adultos > 12 años). En Gran Bretaña e Italia se registran prevalencias de 2.6 y 4.0%, respectivamente (De Savigny y col. 1979; Genchi y col., 1990) y Kimmig y col. (1991) en Alemania encontraron una prevalencia de 4.8% en donantes de sangre, mientras que Woodruff y De Savigny (1978), en Inglaterra, encontraron un 15.7% de infección entre 102 criadores de perros.

En cuanto a la variable edad, en este trabajo sólo se consideró a personas mayores de 18 años, requisito exigido por el Ministerio de Salud para ser donante de sangre. Diversos estudios informan una mayor seroprevalencia en niños menores de 7 años (Glickman y Schantz, 1981; Worley y col., 1984; Noemi y col., 1992), debido principalmente a sus hábitos de juegos que favorecen la ingestión de los estadios infectantes.

Por otra parte, T. canis, T. cati y Ascaris lumbricoides comparten requisitos ambientales para el desarrollo de sus estadios infectantes (Levine, 1968) y la IV zona biogeográfica de Chile, que incluye la provincia de Valdivia, registra las mayores prevalencias de este último nemátodo, especialmente en preescolares y escolares (Schenone y col., 1981; Torres y col., 1995) grupos etarios que deberían considerarse en futuros estudios de prevalencia en toxocarosis, y particularmente aquellos de procedencia rural, por ser los de mayor riesgo de infección. Sin embargo, algunos estudios de seroprevalencia de esta zoonosis en adultos aparentemente sanos (Herskovic y Astorga, 1985; Hakim y col., 1993) sugieren que la toxocarosis no sólo es un problema pediátrico, sino también una infección del adulto, tal como se evidenció en el presente trabajo.

RESUMEN

Se determinó, mediante la técnica de ELISA, la seroprevalencia de toxocarosis en 188 donantes de sangre del Hospital Base de Valdivia. El 74.5% de los donantes fueron del sexo masculino y el 25.5% del sexo femenino, con edad promedio de 29.9 ± 8.5 años. Se demostró la presencia de anticuerpos anti-Toxocara en el 5.3% de los donantes. El análisis estadístico no mostró diferencias significativas para la prevalencia de infección en relación a las variables de sexo, edad y procedencia del huésped.

AGRADECIMIENTOS

Los autores expresan sus agradecimientos al Dr. Patricio Torres H., del Instituto de Parasi-tología de la Universidad Austral de Chile, por las valiosas sugerencias y revisión crítica de este trabajo.
_______________________
Aceptado: 27.11.97.

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