COMUNICACIONES

 

Hepatitis Infecciosa Necrosante en ovinos Merino de la Patagonia argentina, parasitados con Thysanosoma actinioides

Black Disease in Merino sheep infected with Thysanosoma actinioides in Patagonia Region, Argentina

 

C.A. Robles1* M.V., M.Sc.; O.K. Kerbage2 M.V.; A.R. Moreira3 M.V.

1 Unidad de Salud Animal, INTA, CC: 277 (8400) Bariloche, ARGENTINA.
2 Actividad privada, Rivadavia 1184 (9200) Esquel, ARGENTINA.
3 Grupo de Sanidad Animal, INTA, CC: 276 (2670) Balcarce, ARGENTINA.

SUMMARY

An outbreak of Black disease in Argentinean Patagonia where 80 sheep out of 1200 Merino ewes suddenly died, is reported. Big amounts of fluid in the thoracic and abdominal cavities, the presence of focal coagulative necrosis in the liver parenchyma and plenty Thysanosoma actinioides specimens in bile ducts were the most important findings observed at necropsy. Clostridium novyi was early detected in liver smears through immunofluorescence. Later, Clostridium novyi type B was isolated from liver cultures. Due to the absence of the commonest predisposing agent, i.e. Fasciola hepatica, the severe parasitism by Thysanosoma actinioides is proposed as the predisposing factor of the present outbreak of Black disease.

Palabras claves: ovinos, clostridios, hepatitis infecciosa necrosante, thysanosoma.

Key words: sheep, clostridium, black disease, thysanosoma.

INTRODUCCION

La Hepatitis Infecciosa Necrosante (HIN) causada por Clostridium novyi tipo B, es una enfermedad toxi-infecciosa en la cual los síntomas, las lesiones y la muerte del animal se deben a la acción de tres potentes exotoxinas producidas por este agente (Bagadi, 1974; Sterne y Batty, 1978; Kelly, 1993; Radostitis y col., 1994). El Clostridium novyi tipo B se encuentra en el ambiente y es habitante normal del organismo animal en áreas donde la HIN es endémica (Bagadi, 1974; Sterne y Batty, 1978; Kelly, 1993). Tras su ingestión, las esporas del Clostridium son llevadas por la sangre a todo el organismo para finalmente permanecer en estado latente en macrófagos del hígado, bazo y médula ósea (Jamieson y col., 1948; De Freitas, 1982; Kelly, 1993).

La enfermedad se produce sólo cuando se cumplen dos condiciones: la existencia de animales susceptibles y la presencia de un factor desencadenante adecuado (Jamieson y col., 1948; Williams, 1962; Kelly, 1993). En el primer caso, la susceptibilidad del rebaño generalmente está dada por la falta de vacunación o por la aplicación de un plan de vacunación inadecuado y en el caso del factor desencadenante, se debe a una lesión en el parénquima hepático que crea situaciones locales de anoxia tisular. En el caso de la HIN esta condición se produce generalmente cuando el animal se infecta con Fasciola hepatica (FH). En su migración por el hígado, la larva de FH va destruyendo el tejido hepático, generando necrosis y las condiciones de anaerobiosis ideales para la proliferación del clostridium (Jamieson y col., 1948; Bagadi, 1974; Sterne y Batty, 1978; De Freitas, 1982; Kelly, 1993; Radostitis y col., 1994).

En el caso que se reporta en esta oportunidad, los animales no estaban parasitados por Fasciola hepatica, por lo que se discute la posible acción de otro parásito hepático: Thysanosoma actinioides, vulgarmente conocido como "tenia festoneada".

ANTECEDENTES

Durante 1996, en un establecimiento ubicado en el Departamento de Futaleufú, provincia del Chubut, dedicado a cría mixta, con una población total de 6500 ovinos Merino y 450 bovinos de raza Hereford, hubo un brote de una enfermedad aguda donde murieron aproximadamente 300 ovejas. Durante el mes junio de 1997, se presentó una mortandad similar a la del año anterior en un lote de 1200 ovejas, de las cuales murieron 80. No se pudo observar sintomatología clínica alguna, ya que los animales eran encontrados muertos por la mañana.

Todos los animales habían sido tratados contra parásitos gastrointestinales en octubre de 1996 y contra Fasciola hepatica a principios de mayo de 1997, oportunidad en que también recibieron una dosis de vacuna triple contra enterotoxemia, mancha y gangrena gaseosa.

MATERIAL Y METODOS

Se realizó necropsia a cinco animales, estimándose que tenían como máximo 12 horas de muertos. De uno de ellos se procedió a la toma de muestras para estudios bacteriológicos, histopatológicos e inmunológicos. Se realizaron improntas de hígado y riñón para coloración de Gram e Inmunofluorescencia directa con conjugados anti Clostridium novyi, Clostridium septicum, Clostridium chauvoei y Clostridium sordellii (Pragma, Gran Bretaña). Se sembraron muestras de hígado en caldo infusión de hígado y se incubaron en jarras anaeróbicas con una mezcla gaseosa compuesta de 90% de hidrógeno y 10% de dióxido de carbono, a 37°C durante 72 horas. Posteriormente se realizaron repiques en medios de V-L sangre y agar yema de huevo para evaluar la reacción de lecitinasa, los cuales se incubaron durante 48 horas en condiciones de anaerobiosis, realizándose la observación macroscópica de las colonias y coloración de Gram. Las cepas obtenidas fueron clonadas a caldo infusión de hígado, incubándose las mismas durante 48 horas y a partir de ellas se procedió a la siembra de diferentes medios de cultivo para la identificación bioquímica de la cepa en estudio.

Para histopatología se tomaron muestras de hígado, riñón e intestino las cuales fueron fijadas en solución buferada de formol al 10%, se incluyeron en parafina y los cortes obtenidos se tiñeron con Hematoxilina-Eosina para la observación de cambios morfológicos y con Gram para la visualización de bacterias.

RESULTADOS Y DISCUSION

Necropsia. Los animales muertos se timpanizaron rápidamente y muchos de ellos eliminaron líquido sanguinolento por los orificios naturales. Se detectó abundante cantidad de líquido seroso y sanguinolento en las cavidades torácica y abdominal. Llamó la atención el tinte violáceo de la piel en áreas depiladas. El intestino delgado se observó congestivo, con contenido mucoso y a veces hemorrágico. El intestino grueso y ciego estaban con escaso contenido y dilatados por abundante gas. El hígado se encontraba congestivo y edematizado con uno o varios focos pequeños de necrosis en superficie y que al corte se continuaban en profundidad. Había abundante cantidad de ejemplares de Thysanosoma actinioides en canalículos biliares y conducto colédoco. La vesícula biliar estaba distendida con bilis espesa y sanguinolenta y el bazo y los riñones congestivos, con pérdida de la consistencia normal.

Histopatología. El hallazgo más llamativo fue la presencia de áreas de necrosis de coagulación en el hígado, claramente delimitadas por una barrera inflamatoria (figura 1) compuesta principalmente por neutrófilos y células mononucleares. En esta zona de inflamación pudo visualizarse gran cantidad de bacilos grandes Gram (+) con espora terminal o sub-terminal (figura 2). En hígado se observó la presencia de trombos en vasos sanguíneos. Fue frecuente el hallazgo de restos de ejemplares maduros de Thysanosoma actinioides en la luz de canalículos biliares distendidos por la presencia del parásito (figura 3). En concordancia con la presencia de parásitos en canalículos biliares, se observó, en el parénquima hepático circundante, la presencia de focos de necrosis con abundante infiltrado inflamatorio (figura 4).


Figura 1. Barrera inflamatoria (flecha pequeña) delimitando un área de necrosis coagulativa en hígado (flecha grande). Hematoxilina-Eosina - 100x.

Inflammatory barrier (small arrow) delimiting an area of coagulative necrosis in liver (big arrow). H&E -100x.

Figura 2. Bacilos esporulados en cortes histológicos de hígado. Tinción de Gram -1000x.

Sporulated bacilli in liver parenchyma slides. Gram Stain -1000x.

Figura 3. Presencia de Thysanosoma actinioides en un canalículo biliar (flecha). Hematoxilina y Eosina -10x.

Thysanosoma actinioides in a bile duct (arrow). H&E - 10x.

Figura 4. Focos de necrosis (flechas) en derredor de un canalículo biliar distendido por la presencia del parásito Thysanosoma actinioides (asterisco). Hematoxilina y Eosina -10x.

Necrotic foci (arrows) around a bile duct distended by the parasite Thysanosoma actinioides (asterisk). H&E - 10x.

Microbiología. Con la coloración de Gram en improntas de hígado y riñón se detectaron bacilos grandes, Gram positivos y muchos de ellos esporulados. La inmunofluorescencia, arrojó resultados positivos con el conjugado anti Cl. novyi, siendo negativa para los otros Clostridium. Se observó crecimiento en 2 de los 4 tubos sembrados originalmente. En los medios sólidos se visualizaron colonias beta-hemolíticas y lecitinasa positivas, cuya morfología microscópica era coincidente con la de Clostridium. El comportamiento a las pruebas de reducción de los nitratos, hidrólisis de la esculina, licuefacción de la gelatina, acidificación de la leche, producción de indol, prueba de aerotolerancia y fermentación de 10 azúcares diferentes, permitieron identificar al microorganismo aislado como Clostridium novyi tipo B.

La imposibilidad de encontrar animales enfermos con síntomas de la enfermedad, confirma el curso sobreagudo de la misma. Este aspecto ha sido descrito por varios autores como característico de la enfermedad (Jamieson y col., 1948; Bagadi, 1974; De Freitas, 1982; Robles y col., 1984; Radostitis y col., 1994).

La muerte súbita, la gran cantidad de líquido en cavidades, la presencia de focos de necrosis de coagulación en hígado, la presencia de trombos en vasos hepáticos, la confirmación del Clostridium novyi por inmunofluorescencia en improntas de hígado y el posterior aislamiento de Clostridium novyi tipo B por cultivo, permiten confirmar un diagnóstico de Hepatitis Infecciosa Necrosante (Jamieson y col., 1948; Williams, 1962; Bagadi, 1974; Robles y col., 1984; Kelly, 1993; Radostitis y col., 1994).

Los brotes de HIN se desencadenan cuando hay animales susceptibles, generalmente por falta de vacunación y se encuentran parasitados por Fasciola hepatica (Williams, 1962; Bagadi, 1974; Sterne y Batty, 1978; Kelly, 1993; Radostitis y col., 1994). En este caso, los animales eran altamente susceptibles, ya que la vacuna aplicada contra enfermedades clostridiales no contenía en su formulación Clostridium novyi, ni su toxoide. No se encontraron ejemplares de Fasciola hepatica en los canalículos biliares, ni larvas de este parásito en el parénquima, así como tampoco los trayectos de necrosis que producen éstas al migrar. Es decir, que el factor predisponente clásico descrito para esta enfermedad no estaba presente. Sin embargo, en todos los animales se detectó gran cantidad de Thysanosoma actinioides en los canalículos biliares y colédoco, así como focos de necrosis hepática en cercanías de dichos canalículos. En un informe previo (Robles y col., 1984) diagnosticaron HIN sin la presencia de Fasciola hepatica y en donde se sospechó de Thysanosoma actinioides y de un abrojo Xantium ambrosioides como agentes predisponentes. Uzal y col. (1996) reportan un caso de HIN en una oveja libre de Fasciola hepatica y donde se postula que la dosificación con un antiparasitario que contenía Tetracloruro de carbono y Sulfato de cobre en su composición, ambos productos reconocidos como hepatatóxicos, que podrían haber actuado como predisponentes. Hreczko (1959) reportó casos de HIN en ovinos en Australia, asociados a la presencia en hígado de Cysticercus tenuicollis, forma larval de Taenia hydatigena. De Freitas (1982) cita como predisponentes de la HIN a los quistes hidatídicos y el parasitismo por Dicrocoelium lanceolatum y Thysanosoma actinioides, sin embargo, no se menciona cual sería el mecanismo por el cual estos agentes actuarían.

De la información revisada es evidente que si bien en la mayoría de los casos la HIN se produce en concordancia con la infestación por Fasciola hepatica, hay otros agentes que pueden actuar como desencadenantes de la enfermedad. Con las evidencias colectadas en casos anteriores y las presentes, se propone incluir a Thysanosoma actinioides como posible predisponente de la HIN. Si bien se desconoce el mecanismo por el cual este parásito actuaría como predisponente de la enfermedad, en el presente caso se observaron canalículos biliares y conducto colédoco, obstruidos y distendidos por los parásitos, que impedían o limitaban el libre fluir de la bilis. Esto podría conducir a una colangiohepatitis o la formación de lagunas biliares y el consiguiente desarrollo de áreas de necrosis (Blood y Studdert, 1993), estas últimas serían coincidentes, con las lesiones halladas en este caso y que podrían favorecer el crecimiento de los clostridios.

Debido a la presencia constante de las enfermedades por clostridios en los rebaños de la Patagonia Argentina, sería aconsejable usar una vacuna polivalente que proteja contra gangrena gaseosa, enterotoxemia, tétanos e incluir hepatitis infecciosa necrosante. A esto habría que agregar un control del parasitismo para Fasciola hepatica y Thysanosoma actinioides a fin de disminuir el riesgo de brotes.

RESUMEN

Se describe un brote de hepatitis infecciosa necrosante en un rebaño Merino de la Patagonia Argentina, en donde de 1200 ovejas mueren 80 de ellas (6,7%) en forma súbita. Los hallazgos de necropsia más llamativos fueron la gran cantidad de líquido en cavidades torácica y peritoneal, áreas de necrosis coagulativa en el parénquima hepático y la abundante cantidad de Thysanosoma actinioides en canalículos biliares y colédoco. En improntas de hígado se identificó Clostridium novyi mediante inmunofluorescencia. De este mismo órgano se aisló posteriormente Clostridium novyi tipo B. Ante la falta del predisponente más comúnmente citado, Fasciola hepatica, se postula que el severo parasitismo por Thysanosoma actinioides fue el factor desencadenante de este brote de hepatitis infecciosa necrosante.

AGRADECIMIENTOS

Nuestro agradecimiento al Dr. Roger Kelly, University of Queensland, Australia, por sus valiosos comentarios sobre el material de histopatología, a la Sra. Elma Vidal por el procesado histológico del material y a la Sra. Silvana Petray por su colaboración con la inmunofluorescencia y cultivos bacteriológicos.

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Aceptado: 19.05.2000.

* Correspondence author.

BIBLIOGRAFIA

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Hreczko, I. 1959. Infectious necrotic hepatitis in sheep in South Australia, possibly associated with Cysticercus tenuicolis. Aust. Vet. J. 35: 462-463.

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