ESTUDIOS FILOLÓGICOS, N° 35, 2000, pp. 226-228
DOI: 10.4067/S0071-17132000003500017

RESEÑAS

 

HIGHFILL, JULI. Portraits of Excess: Reading Character in the Modern Spanish Novel. Boulder: University of Colorado. 1999. 184

 

Jaime Gómez Douzet


 

Siguiendo una línea de investigación que no es común en ensayos críticos sobre narrativa, y a partir de una rigurosa lectura de cuatro novelas españolas, que abarcan desde el realismo del siglo XIX al postmodernismo, la autora presenta un bien documentado estudio sobre la función de la lectura del personaje en el proceso de construcción de significado del texto. Practicando un análisis de las proyecciones de las conductas de los protagonistas de las novelas, la autora propone que la imagen e identidad del personaje que es construida por el autor y el lector se origina a través de un proceso dialógico, en el que tanto los personajes ficticios como históricos incorporan paradigmas y códigos, que canalizan el pensamiento y determinan la y el o los significados de la obra. Adscribiéndose al marco teórico de la recepción, Highfill sostiene que la multiplicidad de factores participantes en la génesis de la identidad del personaje dota a éste de una calidad multifacética y diversa, que desestabiliza el concepto de personaje unitario y estable, cuyo código aún domina la lectura de la literatura del canon y popular. Desde esta perspectiva, según el crítico, el personaje juega un doble papel dentro del texto. Por un lado, subvierte la norma, desmontando el concepto de personaje unitario, y por otro, reafirma su validez, cuando el lector examina su conducta, comparándola con las de personajes reales y virtuales y opta por privilegiar aquellas que representan valores consagrados por la sociedad.

El primer capítulo del libro (9-52) corresponde al estudio del personaje central de la novela Torquemada en la hoguera (1889) de Benito Pérez Galdós. En este ensayo, Highfill discute la calidad disciplinaria del protagonista, partiendo del supuesto que la novela realista, a la vez que practica un examen de la sociedad, constituye una descripción/prescripción de normas que deben regir la vida de sus "personajes" (19). El crítico se apoya en conceptos sobre conducta social de Michel Foucault (Discipline and Punish) respecto de la moral disciplinaria que emergió durante el Iluminismo, la que mediante un refinado sistema de presiones y coerciones, hasta hoy controla a los miembros de la sociedad. Highfill sostiene que como novela realista, Torquemada en la hoguera constituye un ejemplo de escritura/lectura disciplinaria, en cuanto describe conductas "erradas" tanto del personaje literario como del personaje histórico, que al ser contrastadas por el lector, lo hacen condenar a ambos (16). A lo largo de este capítulo, haciendo suyas perspectivas de Helene Cixous, Roland Barthes, D.A Miller y Mihail Bakhtin, respecto del proceso de caracterización, Highfill refiere numerosos ejemplos de lectura disciplinaria, entre los que destacan la fetichización del personaje como resultado de una rigurosa observación por parte del lector, y la transformación del mismo en un producto de consumo (25). Esta dinámica, que emerge de lo que Highfill llama la regla de oro del realismo, y que define como "la fusión de la voz del narrador con la de la opinión de la sociedad" (27), tiende a inhibir la función creativa del lector, quien, según el crítico, por lo general adopta una actitud pasiva aceptando lo "prescrito" en el texto. Highfill concluye que para conservar la creatividad el lector debe asumir una posición de complicidad con el narrador, manteniendo una actitud alerta, que le permita participar de las maquinaciones del plan realista, sin caer en sus mecanismos de disciplina y control (43). En el segundo ensayo (53 -103) Highfill discute el tema de la intertextualidad en el proceso de caracterización. El estudio se centra en Andrómeda (1926), novela vanguardista de Benjamín Jarnés.

El meollo del estudio consiste en probar que otro de los factores que tienen influencia en el proceso de construcción del significado del personaje, es lo que Highfill define como "un proceso de infinitas alusiones intertextuales" (53). Ampliando su tesis sobre la calidad dialógica del proceso de caracterización, la autora explica cómo en Andrómeda, además de representarse una trama en la que se mezclan humor, erotismo e ironía, paralelamente se ha puesto en escena la lectura del personaje como un multitexto, que en este caso toma la forma de un cuerpo de mujer (60). Para Highfill, el proceso que tiene lugar en la mente del protagonista –un topógrafo que encuentra atada a un árbol a una indefensa mujer desnuda–constituye una representación intertextual del concepto de mujer existente en la sociedad española hacia fines de la década del veinte. Este proceso, que se inicia con la alusión al mito de Perseo y Andrómeda, reproducido en la clásica pintura de Rubens, constituye el primer paso en un proceso de caracterización que toma la forma de lo que Highfill llama un striptease al revés, en el que el protagonista viste mentalmente a la mujer asignándole identidades provenientes de la mitología, la historia y la experiencia personal (61). La incapacidad del protagonista para determinar la "verdadera" identidad de la desconocida mujer –que resulta ser una bailarina exótica– lleva a Highfill a proponer que ésta constituye una alusión a la calidad alegórica de la representación de la mujer en la literatura española, que pone en evidencia el firme compromiso de los escritores vanguardistas, en el sentido de mantener el concepto del eterno femenino, representando a la mujer como objeto de admiración, temor y deseo, privándola de identidad propia (75). En el tercer capítulo de Retratos del exceso (105-140), Highfill discute el personaje como la "materialización del defecto". La autora cita conceptos contenidos en The Pleasure of the Text de Roland Barthes, sobre procesos de nominación y asignación de significado y discute las consecuencias de la disonante actitud del personaje central como factor en la determinación de su percepción por parte del lector (119). En este caso se trata de una viuda que, en un monólogo de cinco horas, impreca a su marido –de cuerpo presente– durante la noche del velatorio. Highfill sugiere al menos tres posibles lecturas del personaje. La primera corresponde a una lectura estereotípica, que asigna al personaje una identidad de madre dominante y conservadora, que sigue dogmáticamente la fórmula y la ética cristiana en la España de Franco.

En la segunda lectura del personaje, Highfill identifica una segunda voz que subyace el discurso del personaje central. Se trataría de la voz de la mujer que, aunque "cree" en los estereotipos que le son proporcionados como modelos de conducta, interiormente se rebela y los rechaza. Añade Highfill que una consecuencia previsible de esta lectura es la posibilidad de que el personaje adquiera cualidades simbólicas. Highfill cae en la tentación de explorar este camino (tercera lectura) y concluye que en la lectura simbólica de Cinco horas con Mario, el personaje de la viuda simbolizaría la España inerte, cerrada y de cortedad espiritual, en tanto que el fallecido esposo, liberal, intelectual y caritativo, simbolizaría el fracaso y la impotencia de la intelectualidad española frente al estancamiento, el peso de la tradición y el ultraconservatismo (123). A través de su ensayo Highfill ha sostenido que las tres lecturas son posibles y, aun más, se complementan. Sin embargo, al finalizar su exposición concede que esta complementariedad es problemática, ya que en vez de subvertir el estereotipo, lo reafirma, devolviendo al personaje su condición de "verdugo" y "víctima" dentro de la sociedad española franquista (126).

En el último ensayo del libro (143-184), Highfill discute la novela Luz de la memoria (1976) de Lourdes Ortiz. En esta ocasión la caracterización del personaje central se produce a partir de la lectura de una historia clínica, a la que se suman escenas fragmentadas de memorias de infancia, citas de novelas, guiones cinematográficos y diálogos de historietas.

La primera lectura propuesta por Highfill es similar a su proposición para Cinco horas con Mario. Según el crítico, la imagen que emerge de una lectura que busca una representación mimética del personaje será la del estereotipo de un segmento de la juventud española que se autodestruyó, por efecto de la liberalización y los cambios sociales que tuvieron lugar después de la muerte de Franco (145). Sin embargo, la autora afirma que el texto es suficientemente abierto como para permitir una lectura más rica, e intenta aproximar al personaje desde diferentes perspectivas.

Dentro del contexto de una lectura postmoderna, Highfill está interesada en el papel que juegan los diversos tipos de discurso contenidos en el texto, que define como "una mezcla no digerida de material intertextual de carácter fragmentario", representada por narradores en primera, segunda y tercera persona, cuyas voces dislocan la narración, tornándola incoherente. Según la autora, la imposibilidad (fracaso) del lector para identificar al personaje e interpretar lógicamente las acciones representadas en el texto, generan una lectura "no exitosa" de la novela (154). Citando a Leo Bersani (A Future for Astyanax) Highfill concluye que la frustración del deseo estructurado de acceder a un significado unitario del personaje representa, además de un fracaso, un desafío para el lector, que se encuentra ante la posibilidad de leer el personaje desde una perspectiva multiforme y variforme, que lo identificará no como un ejemplo de la llamada "generación jodida", sino que como un rebelde que se escabulle entre los pliegues del discurso y la metaficción.

En este acabado estudio de la caracterización en cuatro novelas españolas, Juli Highfill demuestra un sólido conocimiento de las diversas tendencias que dominan la teoría y crítica literaria actuales, como son la teoría de la recepción, la teoría del dialogismo, y la intertextualidad, y las aplica con originalidad y equilibrio en la demostración de sus tesis. Su mayor contribución es sin duda en teoría de la recepción, en cuanto incorpora al proceso de lectura las categorías de personaje ficticio, histórico y virtual como agentes activos en el proceso de asignación de significado al texto. En definitiva, al integrar el personaje al proceso de asignación de significado a la obra literaria, el libro de Juli Highfill representa una alternativa original y un aporte significativo en teoría literaria. La dialogización de personajes y lectores abre nuevos caminos para un conocimiento más profundo en torno al proceso de la lectura y, por ende, enriquece la valoración del texto y su interpretación.

 

Universidad de Tarapacá
Facultad de Educación y Humanidades
Departamento de Idiomas Extranjeros
Casilla 6-D, Arica, Chile