ESTUDIOS FILOLÓGICOS, N° 33, 1998, pp. 183-184
DOI: 10.4067/S0071-17131998003300020

RESEÑAS

 

DIANNA NIEBYLSKI: The Poem on The Edge of the World. Peter Lang Publishing, Nueva York, 1993, 179 págs.

 

Hernán Neira


El punto de partida del libro de la profesora Niebylski (Earham College, Estados Unidos) es la situación típicamente contemporánea, aunque no reciente, en la cual se encuentra una parte importante de la poesía, confrontada al silencio no como una anécdota lingüística o como una falla superable con un trabajo metódico sobre las palabras, sino como parte de la estructura misma del lenguaje. El poema, entonces, se condena al "fracaso" por el mismo acto en que intenta manifestarse. Sobre estos temas, Niebylski realiza un estudio comparativo con abundante apoyo en teoría y filosofía del lenguaje, lo que le permite encontrar puntos en común a poetas tan distintos como Mallarmé, Rilke y Vallejo, sin por ello oscurecer su obra con sobreinterpretaciones.

Los tres poetas mencionados serían representativos de la crisis del lenguaje, crisis que es entendida bajo un carácter sisífico antes que lúdico. En otras palabras, no se confrontarían a la ausencia de significado como una forma de arbitrariedad lúdica propia del significante sin significado metafísico, lo que es el caso de Nietzsche, por ejemplo, sino de modo similar al de Sísifo. En efecto, Sísifo no toma su tarea como un juego, sino como condena. Del mismo modo, el poema podría, en esos autores, confrontarse al silencio cada vez que logra su objetivo. Se trata, en algunos casos, de una actitud que sobrepasa el ejercicio literario para convertirse en un drama del poeta en cuanto ser humano o del ser humano mismo.

El libro comienza marcando la diferencia entre la poesía romántica y aquella que le sigue, caracterizada esta última por hacer del proceso creativo y del poema mismo el objeto del poema, lo que, paradójicamente, conduce a poner de manifiesto la escasa transparencia del instrumento de la poesía: el lenguaje. "All poetry is, of course, –escribe Niebylski– generally more aware of the substance of language than is ordinary, discursive prose. But the hermitic and clearly non-discursive nature of much of poetry after Romanticism has the immediate affect of highlighting the opaqueness of language, of making language an obstacle difficult to circumvent" (6). Lo anterior habría llevado no sólo al surgimiento de nuevos temas poéticos, sino a una distinta relación con el lenguaje, que ahora es de tensión, y al surgimiento del "negative speech" o del lenguaje no discursivo, generando una nueva concepción del espacio textual.

Niebylski prosigue analizando el paso de la poesía romántica a la simbolista, marcado por la fragmentación del mundo del que da cuenta la poseía, es decir, por la fragmentación de las relaciones entre el hombre y la naturaleza, del hombre con el hombre y del hombre con el lenguaje. A continuación analiza la obra de Mallarmé, quien habría sentido una fascinación sistemática por el poder de lo negativo, como quedaría de manifiesto por la inversión de roles que otorga a Beatriz. En efecto, la heroína de Dante se convierte en fuente de destrucción para Mallarmé. El poeta francés "pulveriza tanto la exaltada e hipertrofiada sensibilidad de los románticos como el cinismo frío y resplandeciente de los decadentes", a los que convierte en un acto intelectual (38). Niebylski recuerda que Mallarmé afirma haber encontrado lo bello tras haber encontrado la nada, lo que requiere la doble destrucción de sí mismo y del mundo.

El análisis prosigue con Rilke, quien escribe en una situación muy distinta de la de Mallarmé. La Primera Guerra Mundial habría traído un profundo sentimiento de confusión, de modo que mientras "Mallarmé’s poetry absolves itself of any moral or ethical responsability by making the poem its own subject and the poem’s form its supreme concern [...] Rilke sets himself and his poems the task of rescuing some remmant of meaning from the trivial, the horrible, and the absurd, not by scaping or denying these negative experiences but transforming them" (96). Pero esta búsqueda de significado tiene como punto de partida el hecho de que en el mundo moderno se ha perdido la trascendencia, de modo que la totalidad se mantiene destotalizada aún en la búsqueda de una nueva trascendencia por le poesía.

Un nuevo paralelismo entre Mallarmé y Rilke presenta Niebylski al afirmar que ambos autores evitan las estructuras verbales activas en su obra, haciendo uso de participios que dan la impresión de que en sus poemas todo transcurre en un presente sin tiempo. Con todo, ambos poetas niegan el transcurso lineal de muy distinto modo; en Mallarmé los hechos son inmóviles o bien tienen una vida prefijada, como el mecanismo de un reloj, mientras que en Rilke se produce un movimiento lento y gradual.

El impersonalismo de la poesía de Mallarmé y el absolutismo trascendental de Rilke se transforman en un rechazo a todo intento de explicación sistemática de la condición humana, confrontándose a su trágica pluralidad. Para Niebylski, en la poesía de Vallejo se manifiesta la insuficiencia del arte, la filosofía y la religión contrapuesta con la deshonestidad del ser humano. Vallejo aparece así más preocupado por la condición concreta del hombre de lo que estaban Mallarmé y Rilke, pero su lenguaje igual se vuelve fragmentario por no poder soportar el sonido de tanta realidad: "Vallejo’s syntax shouts out the horror of human existence as vividly as the human body experiences it" (136).

The poem at the edge of the world de la profesora Niebylski pone de manifiesto por una parte el vínculo entre tres poetas pertenecientes a culturas y tiempos distintos, y, al mismo tiempo, muestra que la poesía contemporánea resulta difícilmente analizable sin proveerse de los intrumentos críticos propios de la filosofía y de la teoría del lenguaje. Con todo, The Poem... avanza con gran claridad, de modo que la lectura se desarrolla sin dificultades especiales y cumple con los objetivos que se plantea: mostrar que "muy frecuentemente la relación de la poesía moderna con el lenguaje es de tensión, sospecha y lucha. A medida que la fe en el poder de las palabras se debilita, la proximidad del poeta al silencio, a veces como refugio, a veces como límite, a veces como amenaza de no decir absolutamente nada, se vuelve a la vez más notoria y más frecuente" (167). ¿Es sólo una condición de la poesía o de toda la cultura contemporánea?.

Universidad Austral de Chile
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