L. Rodríguez. Síntesis Tecnológica. V.2 N° 1 (2005) 37-45
DOI:10.4206/sint.tecnol.2005.v2n1-05

 

HIDROLOGÍA URBANA: UNA APROXIMACIÓN TRANSDICIPLINARIA. HACIA LA RE-ESTRUCTURACIÓN DE LAS CIUDADES HÍDRICAS

 

LAURA RODRÍGUEZ NEGRETE
GUSTAVO RODRÍGUEZ JAQUES
ANDRÉS BRAVO SEPÚLVEDA

Instituto de Arquitectura y Urbanismo, UACH, Lic. en Educ., M. of Arts in Geography, M.. of P. Studies in Environmental Planning, lrodriguez@uach.cl, Casilla 567, Valdivia. Chile.
Instituto de Arquitectura y Urbanismo, UACH, Arquitecto, M.Sc en Medio Ambiente Urbano y Sostenibilidad, Doctor(c) en Energía y Medio Ambiente en la Arquitectura, gustavorodriguez@uach.cl, Casilla 567, Valdivia. Chile.
Escuela de Arquitectura y Urbanismo, UACH, Estudiante de Arquitectura, andresbravo111@hotmail.com, Casilla 567, Valdivia. Chile.


Resumen

Un mejoramiento de los recursos acuáticos, es la primera condición para una planificación urbana sostenible. Este artículo revisa los componentes del ciclo hidrológico definiendo el impacto de la urbanización en ellos. Se establece que las urbes crean un nuevo medioambiente hidrológico muchas veces nocivo, tanto para los recursos acuáticos, como para los habitantes de la ciudad. Desde el bio-urbanismo, se definen alternativas de diseño urbano destinadas a mitigar los impactos producidos. Finalmente, se presenta un caso de estudio localizado en un barrio peri-central de la ciudad de Valdivia, generándose un área de preservación de los recursos acuáticos ligados a un humedal y al bosque nativo local. En esta área se evidencia el enorme potencial que tienen estos espacios dentro de las ciudades.

Palabras Claves: Bio-urbanismo, eco-diseño, hidrología, planificación, sostenibilidad.


Abstract

The first condition for a sustainable urban planning is an improvement in the aquatic resources. This article reviews the components of the hydrological cycle and how those are impacted by the urbanization. It establishes that the urban space creates a new hydrological environment unbearable for the aquatic resources and also for all kind of life. Some urban design alternatives were propose toward alleviate the produced impacts. Eventually, this study presents a case located in a valdivian peri-central neighbourhood that creates a preservation area containing a forest and a wetland. In this area it will evidence the enormous potential that the green urban spaces have.

Keywords: Bio-urbanism, eco-design. hydrology, planning, sustainable.


 

1. INTRODUCCIÓN

Las ciudades, con sus altas concentraciones de población, afectan a los recursos acuáticos de manera crítica y urgente. Es en los espacios urbanos donde se toman las decisiones que finalmente afectarán la conservación de los recursos del agua, por lo que encontrar un sistema de mejoramiento del manejo que se hace con dicho elemento es un asunto crucial para la preservación de la vida. Postel (1997) [1] establece que actualmente 26 países tienen más gente de lo que sus recursos acuáticos pueden adecuadamente sostener. Una gran tensión se alza sobre la escasez del agua en el Medio Oriente y puede desencadenar un violento conflicto durante esta década. También la competencia por el agua se intensifica entre los habitantes de la ciudad y los granjeros en Beijing, Nueva Delhi, Phoenix, y otras áreas de recursos acuáticos escasos.

Ciudades tan diversas como Singapore, Los Angeles, Ciudad de México, y Jerusalén han mostrado que la conservación del agua es una manera de ahorrar dinero satisfaciendo las necesidades de los residentes. En la gran área de Boston, a través de la educación pública, se logró reducir la demanda anual del agua en un 16 % en 5 años mediante un eficaz manejo del agua, a través de mejoras como eficientes instalaciones sanitarias en las casas, auditorias industriales del agua y reparación de filtraciones, disminuyendo el consumo a similares niveles de finales de los años 60. De esta manera, en Boston, se pospuso la necesidad de desarrollar costosas nuevas fuentes de captación de agua (Postel, 1997)

Con respecto a la población mundial, se espera que aumente a una tasa de 75 millones de personas por año (Population Action International, 2000) [2]. Con este incremento, la presión sobre el agua llegará a ser un problema en el corto plazo. De acuerdo a Postel (1997), para alcanzar un balance acuático será imperativo disminuir el crecimiento poblacional. Actualmente, con los niveles de crecimiento imperantes, en África y Medio Oriente, 18 de 20 países enfrentan escasez de agua. Adicionalmente, estas mega regiones doblarán su población en los próximos 30 años.

El mundo industrializado así como los países en vías de desarrollo enfrentan problemas con los recursos acuáticos, sin embargo estos obedecen a distinta índole. Las naciones industrializadas, no tienen problemas con la escasez del agua, la mala calidad del agua, o la inadecuada infraestructura sanitaria como en el mundo en desarrollo. Las naciones del norte enfrentan problemas de eutrofización de las aguas superficiales y la contaminación de los acuíferos (Hornberger, 1998) [3].

En este sombrío escenario actual, la primera condición para una adecuada planificación de los recursos acuáticos es mediante el entendimiento del ciclo hidrológico y del impacto que este sufre derivado de los procesos de urbanización creciente en el planeta.

De esta manera, el presente artículo, a partir de la comprensión del ciclo hidrológico y sus componentes, reconoce la interacción de éstos con el medio ambiente urbano, intentando dar una respuesta que permita visualizar una planificación y un diseño urbano restaurador de la salud de los ecosistemas constituyentes de la ciudad. Por último, se muestra un estudio de caso de área verde urbana en la ciudad de Valdivia, Chile, X Región, que se encuentra en estado de abandono. A partir de una recopilación variada de información y de un análisis espacial se proyectan sus potencialidades optimizando sus usos de manera que el eje direccional sean los conceptos aquí vertidos.

La longitud de los trabajos no debería sobrepasar las 6000 palabras y debe desarrollar el punto principal, empezar con una introducción y terminar con una conclusión.

2. IMPLICANCIAS DE LOS ESPACIOS URBANOS EN LOS RECURSOS ACUÁTICOS

La urbanización representa la máxima interferencia humana en el ciclo hidrológico manifestándose este impacto de diversas maneras. Hough (1995) [4] expresa que la urbanización crea un nuevo medioambiente hidrológico, donde el asfalto y el concreto reemplazan al suelo, los edificios reemplazan a los árboles y los desagües y conductos de aguas-lluvias reemplazan a los canales y cuencas naturales.

Las ciudades, por su parte, son una representación a pequeña escala del efecto invernadero, el cual genera muchas transformaciones en el ciclo hidrológico. Las áreas urbanizadas modifican el clima local presentando superficies extremadamente rugosas las cuales en contacto con el aire generan movimientos verticales de convección, facilitado especialmente en las áreas de aglutinamiento de edificios. Este efecto combinado de convección térmica forzada esta asociado con la gran pérdida de infiltración de las superficies urbanas impermeables, acrecentando la condensación alrededor del núcleo urbano debido al aumento de la polución del aire. Adicionalmente esto aumenta el efecto isla de calor en el centro urbano incrementando las precipitaciones al interior de la ciudad de manera bastante significativa en comparación con la región rural aledaña (Cook, 1998) [5]. De acuerdo a Botkin et al. (1995) [6] las metrópolis tienen una más alta precipitación que las áreas circundantes, dependiendo de su envergadura, algunas de ellas entre un 5 y un 10 por ciento más de precipitación, nubosidad y niebla. De esta forma no es extraño juzgar que esta condición climática endémica termina por afectar el ciclo hidrológico en su conjunto.

Gleick (1998) [7] sostiene que los elementos constituyentes del sistema hidrológico y geofísico de la Tierra, afectan y son fuertemente influenciados por las condiciones climáticas. En el caso de la temperatura, ésta modifica los rangos de evapotranspiración, las características de las nubes, la humedad del suelo, las intensidades de las tormentas y los regímenes de nevadas y caídas de nieve. Por otra parte, en la urbe, el predominio de masas construidas y su inercia térmica, aumenta aun más la temperatura del medio ambiente urbano respecto del rural. De este proceso deviene la isla de calor que entre otros muchos efectos, afecta a la línea de precipitación de nieve que se desplaza paulatinamente desde el centro de las ciudades hacia la periferia más alta o con sectores menos densos y con más bajas temperaturas. Los cambios en la precipitación, por su parte, perturban el tiempo y la magnitud de las inundaciones y las sequías, al mismo tiempo, producen cambios en los regímenes de las escorrentías y alteran las características de recargas de las aguas subterráneas. Los efectos sinérgicos finalmente afectan la formación de nubes y extienden los patrones de vegetación y los rangos de crecimiento y la conducta de la humedad del suelo (Gleick, 1998).

En términos del uso de suelo los procesos de urbanización han tenido un gran impacto en el ciclo hidrológico debido a que éstos reducen los espacios abiertos (Albertson et al, 1971) [8] hecho que se refleja en la alta proporción de las tierras construidas en los espacios urbanos respecto a las áreas rurales. Esta transformación en el suelo urbano, con calles pavimentadas y edificios, no permite la infiltración del agua (Botkin et al., 1997; Stauffer, 1998) [9] [10]. Este factor hace que el rango de infiltración sea sustantivamente distinto en los asentamientos urbanos, debido fundamentalmente a la cantidad de superficies asfaltadas, las cuales contribuyen a una menor recarga a los acuíferos y a una mayor escorrentía en superficie las que finalmente pueden llegar a producir inundaciones al converger todos los flujos de aguas superficiales.

Cuando un área cambia de ser predominantemente rural a urbana, el flujo de los causes también es modificado. El crecimiento de las ciudades afecta el flujo de los pequeños canales; el aumento de las superficies urbanas (construcción de techos, vías vehiculares, etc.) dificulta la infiltración, afectando la evaporación y la evapotranspiración que se comportarán diferente bajo circunstancias urbanas (Gray, 1973) [11]. A consecuencia de esto, gran parte del agua lluvia caerá directamente en el sistema de alcantarillado o colector, impidiendo que la superficie de la ciudad evapore el agua desde el suelo a la atmósfera. Contrariamente en el caso de los medios ambientes naturales, la evaporación es una parte fundamental del enfriamiento de las superficies (Brooks, 1997) [12], que permite devolver parte del agua al aire completando el ciclo hidrológico.

Otro tema fundamental, es el contradictorio comportamiento de los suelos urbanos con respecto a los rurales, en relación a los problemas derivados de la calidad del agua. Dicha situación de los suelos se refleja en factores, tales como la actividad industrial, el manejo del alcantarillado y la permisibilidad de la sedimentación y polución en las cuencas de captación, donde la infiltración de materias nocivas y contaminantes que ocurre en los recursos acuáticos urbanos puede tener profundos efectos en la calidad del suelo (Cook, 1998).

La gran cantidad de superficies pavimentadas al interior de las ciudades asimismo agudiza los cambios en el comportamiento de las inundaciones locales (Botkin et al, 1997). Dentro del proceso constante de conformación de las ciudades, la magnitud y frecuencia de las inundaciones se multiplica, sin embargo la habilidad de los canales y colectores de contener la descarga se ve excedida en el momento en que la precipitación es mayor de la normal. De acuerdo a Miller (1995) [13], la urbanización también incrementa la periodicidad de las inundaciones (incluso en tiempos de lluvia moderada), debido principalmente a la sustitución de la vegetación y del suelo orgánico por carreteras, estacionamientos y edificaciones que desencadenan grandes escorrentías. En muchas ciudades las inundaciones constituyen un asunto crítico, afectando la seguridad de los habitantes y sus bienes, por lo que debiera representar una preocupación fundamental a ser resuelta dentro de la planificación y diseño de los espacios urbanos.

Otro impacto de la urbanización, no menos significativo en el ciclo del agua, corresponde a la destrucción de la zona ripariana, área primordial para la salud del ecosistema. La influencia humana en los rangos de escorrentías altas en las cuencas pequeñas peri-urbanas se produce por actividades tales como el pastoreo de animales, la deforestación, superficies pavimentadas, o prácticas agrícolas, que en su conjunto disminuyen la infiltración. Una vez que el espacio se ha urbanizado, el pick de descarga durante una inundación es bastante mayor y el lapso de tiempo entre la precipitación y el pick de inundación es más corto que antes de la urbanización de dicho espacio. (Tarbuck et al., 1997) [14].

En definitiva, el impacto de la urbanización en el ciclo hidrológico es bastante significativo y la polución del agua es la más clara manifestación de ello. La contaminación de la escorrentía sucede cada vez que se produce una precipitación o un flujo de derretimiento de nieve a través de la tierra; evidenciándose ésta en los canales de evacuación de aguas lluvia que acarrean una gran cantidad de contaminantes en su trayecto por techos, calles, estacionamientos, canchas, sitios de construcción, campos de golf, jardines y otras superficies de la ciudad y sus suburbios (Miller, 1995) Los recursos acuáticos son un componente fundamental del ecosistema urbano por lo tanto los problemas de contaminación que afectan al sistema acuático tienen en definitiva su origen en la ciudad. Los componentes bio-físicos del agua, la tierra y la vegetación forman un sistema interactivo que es fuertemente influenciado por la actividad humana. (Hough, 1995).

El desafío de devolver la propiedad de salud a los ecosistemas puede ser una óptima estrategia para revertir el daño causado y esto, lejos de parecer una tarea imposible, está al alcance de todas las ciudades. En la actualidad existe una diversidad de alternativas que pueden reducir el impacto de la urbanización sobre los recursos hídricos. Estas alternativas deben implementarse dentro de un manejo integral del agua donde el impacto puede ser minimizado a través de la introducción de las tecnologías ecológicas de restauración de la salud de los ecosistemas considerando las fases de recolección, potabilización, distribución, consumo, riego, control de escorrentías, control de inundaciones, recogida de aguas servidas, sistemas de depuración, reutilización y/o devolución a causes naturales y recarga de acuíferos. (Proceeding of Research Conference, 1974) [15]. Al mismo tiempo es de vital importancia la incorporación de procesos de participación pública de manera de asegurar el compromiso social en el uso racional de este elemento. Sabiendo que los recursos acuáticos son esenciales para la vida urbana, es fundamental tomar decisiones acerca de los usos que se les dan a ellos en la ciudad de manera de reconectar los recursos naturales con una mayor conciencia de la comunidad.

Las amenazas a la bio-diversidad y a los ecosistemas naturales son el resultado de la creciente urbanización con sus radicales cambios en los usos del suelo. Por lo tanto, es preciso re-pensar el rol de las ciudades en términos de aminorar su impacto en los recursos naturales, a través de la complementariedad que deben poseer los espacios abiertos urbanos. Para esto los espacios públicos multipropósito proveen muchos beneficios a los residentes incluyendo: oportunidades recreacionales; hábitat para las plantas y la vida silvestre; agua y aire limpio y; control de la escorrentía del agua superficial. (Beatley, 2000; Condon, 1996) [16] [17].

La protección y restauración del hábitat ripariano a través del desarrollo de vías verdes puede ayudar a salvar algunas especies. Igualmente importante es el concepto de cinturones verdes en los cuales la herramienta del uso del suelo es usada para hacer anillos de espacio natural alrededor de las comunidades, las cuales con un desarrollo residencial relativamente compacto en áreas seleccionadas obedecen el propósito de preservar áreas de colinas, hitos naturales, quebradas y en general todo tipo de hábitat sensible. (Towne, 1998) [18].

Otro aspecto crucial, dentro de las estrategias, es el desarrollo de cinturones verdes y vías verdes, en el mejoramiento del aire. Las plantaciones masivas de árboles pueden mejorar la calidad del aire tal como moderar los climas, especialmente los más extremos. De esta manera se incrementa la capacidad de infiltración y la fijación de partículas y elementos contaminantes en suspensión, reduciendo la evaporación y el escurrimiento superficial. Por otra parte, la plantación de árboles en las ciudades y los suburbios puede ser no sólo justificada por su valor estético, sino también por su contribución a la reducción de costos en enfriamiento, absorción de contaminantes, o como barreras de viento y ruido.

Para el reverdecimiento integral de una ciudad, también debe existir un apoyo para la agricultura urbana, la cual puede ser integrada con su disposición como espacio abierto y para la reutilización del agua-lluvia (pre-tratada) además de servir como aporte fundamental para mejorar la dieta y calidad de vida de grupos de bajos ingresos en muchos centros urbanos (Satterthwaite, 1997) [19].

En 1997, la EPA instituyó la iniciativa para la reducción del efecto de isla de calor, un programa que persigue cuantificar los efectos de la mitigación de las islas de calor en la prevención de la contaminación (Wade, 2000) [20]. El valor de localizar estratégicamente la vegetación en islas de calor esta siendo examinado en algunas ciudades como aporte en recursos energéticos (biomasa, aislamiento e inercia térmica), contribuyendo al ecosistema natural urbano y para el mejoramiento de las aguas lluvias y la calidad del aire. Como ejemplo, en la ciudad de Chicago, se está llevando adelante una iniciativa en este sentido, con la construcción de jardines en la cubierta de la municipalidad.

El uso del suelo y el desarrollo de las actividades deben apoyar en todo momento los ciclos ecológicos esenciales de la vida cuando sea posible. Estas actividades deben imitar los procesos ecosistémicos, más que modificarlos para ajustarse a la forma urbana. Dicho de otra manera (acerca de las funciones urbanas), éstas deben respetar y preservar la bio-diversidad tal como proteger y restaurar los servicios ecosistémicos que mantienen la calidad del agua, reducción del peligro de inundación y mejoramiento de los recursos sustentablemente. (Berke and Conroy, 2000) [21].

Hay muchas maneras en las cuales el mejoramiento del medio ambiente urbano puede ser combinado con la reducción de los peligros ambientales. Por ejemplo, la disposición de cuerpos acuáticos en parques y la protección de humedales, pueden ser integradas dentro de sistemas para el tratamiento de las aguas lluvia y para la reducción del riesgo de inundación o para limitar el daño de inundaciones cuando esta ocurre. En las áreas urbanas, hay una tendencia a las inundaciones y la erosión, la cual puede ser vista como una consecuencia de las grandes áreas de pavimento impermeable, tal como, la concentración de flujos acuáticos. Esto además de que las velocidades de descarga es también más altas que en condiciones naturales. (Hough, 1995).

Las llanuras de inundación naturales y los lagos son los depósitos de almacenamiento de los ríos; éstos reducen la extensión de los picks de caudal río abajo mediante la distribución y el balance de los flujos sobre un largo período de tiempo. Adicionalmente, los suelos vegetales y los bosques entregan capacidad de almacenamiento a través de la captación y el empapamiento del agua, la cual en su recorrido a través del suelo fluye con una menor escorrentía y con mayores beneficios para la recarga del las aguas subterráneas. (Leopold, 1997) [22].

Ciertamente, la calidad del agua y el almacenamiento de ésta por medio de la vegetación contribuyen a su vez a la diversidad del hábitat natural y humano. Así, el drenaje natural que ocurre a raíz de las tormentas debe ser diseñado para armonizar con los patrones naturales. De esta manera, las estrategias del manejo del agua también serían parte de una preocupación con respecto al diseño urbano.

Adicionalmente, el problema de las aguas servidas puede ser solucionado mediante alternativas ecológicas que contribuyan a la salud del ecosistema. La calidad del agua es optimizada cuando el suelo y la vegetación la purifican antes que esta alcance los ríos y los depósitos; complementariamente la introducción de vegetación contribuye a reducir la erosión y la sedimentación (Roseland, 1998) [23].

Dentro de esta tendencia, las alternativas ecológicas de tratamiento de aguas son clasificadas en dos técnicas diferentes: sistemas basados en el suelo y sistemas de tratamiento por plantas acuáticas. En los sistemas de suelo, hay una gran variedad de métodos que pueden ser utilizados. El primero, denominado tratamiento de rango lento, es un método aplicado para aguas servidas (negras y grises) industriales y municipales. La tecnología es similar a la irrigación agrícola convencional, donde las aguas servidas pretratadas se esparcen en la tierra con vegetación bajo un período alternado, dando al suelo tiempo para reairearse entre aplicaciones. Las aguas son purificadas a medida que penetran en el suelo. La vegetación, por su parte, remueve también nutrientes y filtra los sólidos en suspensión, al mismo tiempo que mantiene la permeabilidad del suelo (Stauffer, 1998).

El sistema de infiltración rápido, otro método dentro de los sistemas de suelo, reciben intermitentemente aguas servidas pretratadas, las cuales son depositadas dentro de lagunas o cuencas de infiltración superficial percolando éstas dentro del suelo subterráneo. Los sólidos en suspensión son removidos mediante la filtración de la matriz del suelo y, el nitrógeno, es removido a través del proceso de nitrificación/ desnitrificación.

La pequeña área de tierra requerida y la relativa facilidad de la aplicación periódica de aguas servidas a la cuenca, hace que esta tecnología cumpla el objetivo de ser el método menos costoso en términos de tierra disponible. El flujo de escorrentía se adapta perfectamente a las áreas donde el suelo es relativamente impermeable. Esto debido a que los flujos de aguas servidas escurren sobre la superficie de pendiente y a través de la densa vegetación, que por su parte, filtra los sólidos suspendidos, o que en algunos casos, éstos permanezcan y se degraden en la superficie del suelo. Las plantas, de esta manera, toman nutrientes dejando a los patógenos morir en un medio ambiente hostil.

En el caso de los sistemas de tratamiento por plantas acuáticas, estos tienen una capacidad inherente de purificar aguas servidas, distribuyéndose estos en tres categorías básicas: los humedales construidos, los sistemas de plantas acuáticas flotantes y las máquinas vivientes. Los humedales, tal como su nombre lo indica, son áreas húmedas durante todo el año o parte del año, dentro las cuales encontramos pantanos, vegas y mallines. La conservación de los humedales a través de espacios abiertos puede servir para múltiples funciones entre las que podemos encontrar: apoyo a las especies vegetales y animales en peligro, provisión de servicios hidrológicos, lugares de recreación y el propio mejoramiento de la calidad del agua (Zedler, 1998) [24].

En el caso de los humedales construidos, ellos pueden servir para tratar aguas servidas negras y grises municipales. Estos humedales tienen la habilidad de remover nutrientes y sólidos en suspensión a partir de las aguas contaminadas captadas

Los humedales de flujo superficial, por otra parte, pueden ser utilizados para el tratamiento de escorrentías de aguas-lluvia urbanas; modificando con este procedimiento, el rango de flujo a través del almacenamiento temporal de agua, de esta manera se reduce el flujo acuático, permitiendo que los sólidos decanten. Es frecuente observar que los humedales se organizan en una serie de lagunas de detención o cuencas de infiltración.

Las lagunas de estabilización (otra categoría de tratamiento de aguas servidas a base de plantas) son masas de agua superficiales, a menudo unidas y agrupadas en serie. Para cumplir el objetivo para el cual están destinadas, las aguas contienen bacterias, algas azules y verdes, pequeños invertebrados, y muy frecuentemente plantas más grandes e incluso algunos peces, para, de esta manera, lograr hacer más efectivo el proceso de purificación de las aguas.

Finalmente, los sistemas de máquinas vivientes (sistemas desarrollados por la bio-ingeniería en el tratamiento de aguas servidas) son combinaciones de sistemas de humedales construidos, que incluyen la acuicultura, los cuales se organizan dentro de invernaderos de manera de crear una máquina biológica de tratamiento de aguas. (Stauffer, 1998).

3. ESTUDIO DE CASO: HUMEDAL URBANO EN VALDIVIA, X REGIÓN CHILE

El humedal en estudio se emplaza en el área sur de la ciudad de Valdivia, específicamente en el sector de Huachocopihue (Ver Fig.1).

3.1. Análisis del Humedal

Este humedal presenta las siguientes características:

- Vegetación nativa;
- Presencia de cuerpos de agua (estacionales y permanentes);
- Pendientes pronunciadas;
- Contigua a una comunidad residencial;
- Cercana a fuentes de emisión contaminante (acústica y acuática)

La morfología urbana de este sector se origina a partir de la construcción de la villa Europa, que desconecta el humedal del ecosistema sur, quedando ligado éste sólo a través de un colector de agua, que lo drena, y que le permite acumular agua en períodos de precipitación. Otro factor que ha influenciado es la presencia de 2 grandes avenidas adyacentes que aíslan aun más el humedal de las áreas colindantes y que se constituyen en fuentes contaminantes que lo afectan.

 

 
Fig. 1. Plano de Ubicación área de estudio.

 

En cuanto a la pluviometría local se verifica que el humedal recibe una mayor precipitación que la zona residencial aledaña; presenta además una menor temperatura. (Ver tabla 1).

 

Tabla 1. (Elaboración propia).
 
Agua Caida
Temperatura
mm
6:00 AM
3:00 PM
Sector Humedal
94
2°C
10°C
Área Residencial
89
3°C
12°C

 

Al precipitar se produce un desplazamiento y acumulación de las aguas, debido a la caída generada por la pendiente natural y al drenaje de aguas lluvias de las superficies pavimentadas cercanas al humedal. De esta manera se establecen dos cuerpos de agua; uno abastecido por las aguas lluvias del sector en temporada de invierno; y otro que permanece todo el año con agua. (Ver figura 2)

 

 
Fig. 2. Sistema Hídrico en el Humedal.

 

El suelo está conformado principalmente de arena y ripio graduado, siendo unos de los mejores suelos de la ciudad. Este hecho lo califica como un área de bajo riesgo sísmico. (Fuente: Análisis Geográfico del área urbana de la ciudad de Valdivia, Sectores de Riesgo Sísmico. (Gallardo – Subiabre, UACH 2003)

En cuanto a su fauna existe una variedad de aves nativas constituidas por tiuques, lechuzas y tríeles, demás de roedores que se concentran junto a las masas de agua y a las viviendas.

El lugar presenta dos grandes masas de árboles: una nativa sin intervención de relevancia, y otra más cercana a la villa Europa con árboles exóticos. En las áreas con presencia de agua se emplazan juncos y totoras. (Ver Fig.3).

 

 
Fig. 3. Vegetación del Humedal.

 

 
Fig. 4. Fuentes de Contaminación en el Humedal.

 

El área presenta un cierto grado de contaminación acuática (Ver Fig.4), debido a dos factores principales: por residuos del lavado de calles (aceites de motores principalmente); y, contaminación por residuos sólidos originados en la residencia aledaña (bolsas de basuras, tarros, restos vegetales, etc.). Además existe basura en el suelo como papeles, vidrio, bolsas, neumáticos, pañales, desechos de construcción, etc.

Por otra parte, se registraron tres tipos de conductas en el humedal: niños (entre 7 y 10 años aprox.), jugando en el borde del cuerpo de agua; jóvenes de 15 y 17 años aprox., conversando entre los árboles; habitantes tirando basura por su cerco al humedal. A partir de entrevistas realizadas a la comunidad que utiliza el humedal y del análisis de los datos registrados se elaboró un diagnóstico que establecía:

- Ausencia de programas de manera que el lugar sirva efectivamente como parque para la comunidad aledaña al humedal;
- Demasiada proximidad con las viviendas;
- Generación de focos de delincuencia en zonas no utilizadas.

3.2. Propuesta de Intervención

Como aspecto estructurador de la propuesta, se encuentran el consolidar el humedal como núcleo revitalizador e integrador de actividades comunitarias complementarias al rico ecosistema existente.

Este punto detonante del diseño, posibilitará un desarrollo del área verde urbana aportando a la calidad de vida de la comunidad.

También se busca potenciar el humedal en su rol de captación de las aguas lluvias, evitando que otras zonas aledañas se inunden en períodos de invierno. Dentro de este objetivo, el humedal, actúa también como purificador de los recursos acuíferos, fortaleciendo la salud del ciclo hidrológico. Ver figuras 5 y 6.

 

 
Fig. 5. Planta Propuesta de Intervención en Humedal

 

 
Fig. 6. Cortes Propuesta de Intervencion en Humedal

 

4. CONCLUSIONES

El agua, un recurso tan preciado para la vida en el planeta, podría llegar a convertirse en una fuente de conflicto no sólo para quienes sufren escasez de ella, sino también para quienes padecen la intermitente amenaza de inundaciones y otros peligros derivados de la presencia de ella. Adicionalmente, el mundo en su conjunto, enfrenta una nueva amenaza para los recursos acuáticos derivados de la creciente urbanización. Esta tendencia, especialmente acrecentada a partir de la segunda mitad del siglo XX, se traduce en tremendos impactos en el ciclo hidrológico; es así que su influencia la podemos observar en los diferentes rangos de precipitación, infiltración, evaporación y transpiración, que se suceden en áreas urbanas en relación a los sectores rurales. En tanto, los ecosistemas urbanos resultantes varían en su calidad, evidenciándose un gran deterioro para la vida que estos albergan.

Existe una gran variedad de maneras de restablecer la salud de los ecosistemas mediante la introducción de sistemas biológicos dentro de las ciudades. De esta manera se pueden satisfacer requerimientos ambientales, de recreación, purificación de las aguas y de enriquecimiento de hábitats.

En el caso del humedal valdiviano estudiado, a partir de un análisis del área se incorporaron en la propuesta algunos criterios de sostenibilidad tal como: la protección de sectores de alto interés ecológico; restauración del ciclo del agua; mejoramiento de la salud del ecosistema; eliminación o mitigación de fuentes contaminantes para la zona; propuesta de re-diseño del área de manera de satisfacer las necesidades y actividades que se llevan a cabo en el sector.

De manera concluyente se puede observar que a partir de la definición de algunos criterios, la propuesta incorpora un nuevo ecosistema urbano que se desenvuelve en sí mismo como un área de gran valor. Adicionalmente esta zona actúa como parte de un sistema mayor dentro de la ciudad, reestableciendo el sentido de interconexión, estado vital para la salud del ciclo hidrológico.

* Este trabajo se enmarca dentro del proyecto final del curso Sistemas Sustentables III, año 2004.

REFERENCIAS

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